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Política Exterior centrada en los derechos humanos, la cooperación y solidaridad entre los pueblos

En el Frente Amplio creemos que la Política debe estar encaminada hacia el bien común, el respeto a la igualdad, la libertad, la no discriminación, el bienestar de las mayorías, la promoción y reconocimiento de los derechos humanos, la paz, y la democracia como cultura y como régimen político. Esos principios son fundamentales tanto para la política interna de Costa Rica como para la exterior, entendida esta como la forma en que nos relacionamos con otros Estados y pueblos, para promover nuestros intereses y participar en la construcción de relaciones internacionales más justas, equitativas, solidarias y apegadas al Derecho Internacional.

En las últimas décadas hemos tenido una política exterior manejada clientelarmente por los partidos en el gobierno, reducida al manejo de los procedimientos consulares y a la participación discursiva en foros internacionales y sesgada hacia una agenda funcional a los intereses de acumulación de capital de ciertos sectores privilegiados. Si bien se han generado logros importantes que no deben pasarse por alto, lo cierto del caso es que la situación antes mencionada haya tenido un impacto severo sobre la planificación, articulación y accionar de la política exterior costarricense, provocando que perdiera su rumbo. La consecuencia de esto ha sido que el país pierde presencia y preeminencia en la arena internacional, como, por ejemplo, perdiendo presencia en el Consejo de Derechos Humanos y en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Desde el Frente Amplio nos proponemos redefinir la política exterior de Costa Rica para que tenga como referencia central las necesidades y los derechos humanos de toda la población que habita en nuestro país y no solo los de una selecta minoría.

En general, la política exterior debe estar alineada con el Plan Nacional de Desarrollo y los objetivos de las políticas públicas nacionales, que le permita al país generar las capacidades para enfrentar los retos del siglo XXI, respetando y promoviendo los valores democráticos, los derechos humanos, la resolución pacífica de conflictos, el desarme, el multilateralismo y la cooperación. Asimismo, se debe respetar la autodeterminación de los pueblos, los principios de no intervención ni injerencia extranjera, y rechazar las sanciones y medidas unilaterales y fuera del derecho internacional como formas de presión contra los pueblos. Rechazo a los golpes de Estado y los gobiernos de facto que de ellos se deriven, así como la oposición a las guerras biológicas, económicas, comunicacionales e informáticas.

Para ello es medular la diversificación de las relaciones y mecanismos de cooperación internacional (cooperación Sur-Sur, y organismos multilaterales, por ejemplo) de manera que también se reduzca la dependencia y condicionalidad que tienden a imponer los intereses de los actores más poderosos. Recientemente se han elevado las alarmas por la creciente tensión geopolítica de las principales potencias, amenazando con securitizar ciertos temas de la agenda internacional, por lo que Costa Rica debe ampliar su mirada, y establecer y profundizar estratégicamente sus relaciones, con el objetivo de balancear las ambiciones geopolíticas y el conflicto, en aras de la paz internacional, el respeto al Derecho Internacional, la autodeterminación de los pueblos, y el bien común, a partir de una perspectiva desde el Sur.

El gobierno del Frente Amplio tendrá como una de sus prioridades la recuperación del papel de la Cancillería en la definición de la política exterior del país, en la perspectiva de repensar la relación de Costa Rica con el mundo, acorde a las nuevas realidades geopolíticas tanto a nivel global como a nivel regional, pero en función de los intereses, necesidades y objetivos nacionales y globales de desarrollo.

En ese sentido, el objetivo general es construir una política exterior al servicio de todas las personas, con una visión desde y hacia el Sur. Los objetivos específicos son: 1. Reenfocar la política exterior costarricense, hacia un actuar diplomático profesional, por medio

de la recuperación de las voces marginalizadas, apostando por el internacionalismo, la integración regional y la emancipación de los pueblos del Sur; 2. Posicionar a Costa Rica desde una política exterior feminista, que busque combatir las desigualdades, abogue por la inclusión, el respeto a los derechos humanos y el medio ambiente; y 3. Sentar las bases para que la sociedad costarricense pueda enfrentar los retos del siglo XXI mediante una inserción global basada en el comercio justo, la justicia climática, la cooperación y la innovación, desde una perspectiva de equidad y justicia social.

A partir de todo lo anterior, planteamos las propuestas en materia de política exterior dividida en 6 ejes de acción:

1. Diplomacia pública, científica y cultural

El mundo actualmente se enfrenta actualmente a una diversidad de cambios socioeconómicos, políticos, tecnológicos, ambientales, etc., que nos interpelan, hoy más que nunca, a buscar respuestas concertadas y en conjunto con otras sociedades y pueblos, teniendo como mira el bienestar de todos los sectores de la población, especialmente de aquellos que históricamente han sido más vulnerabilizados. Estos cambios no son nuevos, sino que provienen de procesos de larga duración, pero que recientemente han generado efectos e impactos cada vez más significativos; tales como el cambio climático, las tensiones entre las potencias, el llamado nearshoring, reshoring y más recientemente el right-shoring, los efectos tecnológicos, entre otros. Es por ello que desde el Frente Amplio abogamos por el impulso de una diplomacia pública, científica y cultural que genere la cooperación y los espacios de respuesta conjunta y concertada entre los pueblos y naciones ante los problemas y retos a los que nos deberemos enfrentar en el presente, el futuro inmediato y a más largo plazo.

  • Fortalecer las relaciones y estrechar los lazos culturales, políticos y económicos con todas las naciones y pueblos del mundo, que se rijan por los principios de la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, así como por el respeto a la autodeterminación de los pueblos, la tradición democrática y la diversidad cultural de la nación costarricense.
  • Promover que la diplomacia se construya siguiendo una estrategia que priorice la diplomacia cultural y científica, en la búsqueda de una eficaz coordinación con diferentes entes como el Ministerio de Cultura y Juventud, universidades públicas y diversas instituciones, cámaras y observatorios, dedicados a despertar un mayor interés y promoción de las culturas y las ciencias.
  • Invertir en innovación y desarrollo, mediante la promoción de la cooperación científica, para crear las capacidades materiales que permitan hacer frente a los retos del siglo XXI, lo cual implica impulsar la productividad y la riqueza nacional y ponerla al servicio de todas las personas, sin olvidar que vivimos en un mundo globalizado. La tecnología y la innovación no deben utilizarse como mecanismos de profundización de acumulación de la riqueza y de la desposesión, sino que deben emplearse al servicio de todas las personas, satisfaciendo sus necesidades, combatiendo las desigualdades y creando cada vez más y mejores oportunidades de bienestar social, desarrollo y calidad de vida general.
2. Profesionalización del MREC

Desde el Frente Amplio consideramos imperativo que nuestro país cuente con una adecuada planificación estratégica en materia de política exterior para hacer frente a los retos que como sociedad humana global nos enfrentamos en el siglo XXI. En un mundo globalizado, las respuestas nacionalistas, unilaterales, nativistas nunca podrán realmente satisfacer las necesidades de los pueblos. Solo mediante una adecuada interacción con el mundo Costa Rica podrá sobrellevar holgadamente los retos a los que como nación y como mundo nos debemos de enfrentar.

Por esta razón es que planteamos una redefinición de la política exterior costarricense, profesionalizando y democratizando su accionar. Con ello se procura evitar que la política exterior costarricense se vea reducida a una agenda funcional de la satisfacción de los intereses y la acumulación de capital de ciertos sectores, y más bien venga en servicio de todas las personas y en aras del bienestar de toda la población. Para el logro de lo anterior, proponemos lo siguiente:

  • Restablecer las funciones del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto (MREC) como órgano rector encargado de dirigir las relaciones internacionales de nuestro país y definir la política exterior costarricense. La política exterior de Costa Rica será dirigida por el MREC en coordinación con el Ministerio de Planificación y Política Económica (Mideplan) y el Ministerio de Comercio Exterior (Comex), de acuerdo con lo establecido en el Plan Nacional de Desarrollo y los compromisos internacionales asumidos por el país en materia de derechos humanos, cambio climático, ambiente y otros campos.
  • Promover una adecuada reforma de ley al Estatuto del Servicio Exterior que se dirija verdaderamente a profesionalizar la carrera diplomática, permitiéndole al país contar con un cuerpo diplomático formado y profesional que ponga la política exterior al servicio de todas las personas. Resulta fundamental que dicha reforma permita no sólo formar adecuadamente al cuerpo diplomático del país, sino que también permita aprovecharlo de la mejor forma posible, mediante el desarrollo y aprovechamiento de sus capacidades, experiencia y habilidades profesionales.
  • Respetar estrictamente la carrera diplomática en el nombramiento de puestos en el servicio exterior que no sean de confianza. Se eliminará la práctica de otorgar puestos diplomáticos como recompensa o botín político, como se ha realizado por parte de los partidos tradicionales. Si realmente se desea que el país pueda enfrentar y sobrellevar los retos del siglo XXI se requiere de una diplomacia profesional, capacitada y orientada a satisfacer las necesidades de todas las personas.
  • Proponer la formación de un órgano de planificación estratégica a lo interno del Instituto Manuel María Peralta, que coadyuve en la planificación de la política exterior de Costa Rica. Sin una debida planificación estratégica, toda conducción de política exterior se torna antojadiza, sin tener claro los objetivos ni metas que el país necesita. Para ello, se propone la conformación de un órgano de planificación estratégica, con su debida partida presupuestaria que garantice su sostenibilidad; permitiendo una correcta planificación de la política exterior costarricense y estableciendo eficientemente las metas y objetivos a cumplir.
3. Política exterior con enfoque

Desde el Frente Amplio reconocemos que las Relaciones Internacionales no son neutrales en términos de género, y que la política exterior es uno de los mecanismos con los que contamos para alcanzar la equidad. Buscamos que la agenda de los derechos de las poblaciones históricamente marginalizadas ocupe un lugar central en las estrategias de política exterior, apostando por el diálogo multilateral y las discusiones sobre paz y seguridad internacionales.

  • Garantizar el acceso de las mujeres a la carrera diplomática. Designar un cuerpo de personas funcionarias acorde con criterios de paridad -como piso y no como techo- en todos los escalones diplomáticos y consulares. Impulsar acciones afirmativas para que las mujeres diplomáticas no sean expulsadas del servicio exterior por razones de cuido y vínculo familiar.
  • Apoyar y propiciar la participación de los movimientos internacionales de mujeres en el diálogo multilateral, y abogar por la inclusión y el reconocimiento de derechos de otras poblaciones históricamente marginalizadas en todas las discusiones, especialmente en políticas de combate a la violencia sexista y de género y al respeto, garantía, satisfacción y protección de derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y personas gestantes.
  • Promover una política comercial con enfoque de género. Incluir cláusulas en los acuerdos comerciales que tomen en consideración las situaciones particulares de las mujeres. Promover programas de promoción de la capacidad exportadora de las personas históricamente excluidas, y atraer inversión y desarrollo enfocados en potencializar sus capacidades.
  • Mantener un discurso internacional coherente con la defensa de los derechos humanos y la dignidad humana. Condenar las estructuras de dominación coloniales, raciales y patriarcales, y reafirmar la autodeterminación de los pueblos como motor de cambio hacia sociedades más justas y respetuosas de los derechos humanos.
  • Propiciar que la política exterior feminista se convierta en una política de Estado. Es decir, una acción independiente de las voluntades de los gobiernos de turno, por medio de la transversalización del género y otras opresiones en la formación diplomática, y la coherencia de esta política con los principios de la política exterior costarricense.
4. Política exterior regional y global

En un contexto marcado por el continuo cambio y revolución tecnológica, al cuál se le añade el factor de la creciente tensión entre las potencias, Costa Rica debe procurar construir las capacidades para no quedar sujeta a los designios e intereses geopolíticos de otros actores internacionales. Para ello desde el Frente Amplio proponemos aprovechar las oportunidades que el contexto internacional nos brinda, procurando evitar la supeditación de los intereses nacionales a los intereses de cualquier otro actor.

  • Fortalecer y ampliar los procesos de integración regional no solo en materia comercial, sino también y de forma especial en áreas que hasta la fecha han estado en segundo plano como los derechos humanos, la defensa de los ecosistemas regionales, el desarrollo social y económico, la reducción de la desigualdad, la cooperación en salud y educación, la promoción de la cultura.
  • Generar la coordinación de posiciones estratégicas conjuntas en negociaciones políticas con otros países y bloques internacionales, desde una perspectiva que permita hacer frente a las asimetrías globales.
  • Promover y profundizar las alianzas estratégicas bilaterales y regionales existentes entre Costa Rica y los países de la región, en materia económico-productiva, social, cultural y científica, en pro de la unión y la cooperación latinoamericana y caribeña.
  • Potenciar la creación de las bases productivas, financieras e institucionales para la promoción de esquemas de financiamiento y encadenamientos productivos con los diferentes países de América Latina.
  • Promover un nuevo estilo de relaciones comerciales construido sobre la base de los principios de comercio justo y el reconocimiento de las asimetrías socioeconómicas, climáticas, de género, entre otras, en el marco de un proceso de revisión y eventual renegociación de los tratados comerciales que tiene el país.
  • Fortalecer las relaciones comerciales y los programas de cooperación con todos los bloques económicos, en especial con las naciones latinoamericanas, poniendo especial énfasis en las iniciativas de la cooperación Sur- Sur.
  • Profundizar nuestra participación en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), como estrategia de integración latinoamericana.
  • Transparentar los procesos de negociación y toma de decisiones en el manejo de la política y comercio exterior del Gobierno, especialmente en lo que se refiere al establecimiento de tratados comerciales con cualquier país u organización.
  • Promover y profundizar el proceso de reforma del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) que se ha venido gestando con anterioridad, con el objetivo de hacer de la integración regional un proyecto de todas y todos, cuyo principal propósito sea el bienestar de todos los pueblos centroamericanos y que favorezca la solución conjunta de los principales problemas que aquejan a nuestras sociedades, por medio del impulso de una reforma al Reglamento Constitutivo del Comité Consultivo del Sistema de la Integración Centroamericana, que promueva la representatividad del órgano y la vinculatoriedad de sus decisiones.
  • Sumarse al grupo de países que promueven una reforma al funcionamiento y la conformación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con el fin de garantizar principios como la igualdad soberana entre los Estados, el principio democrático y la representatividad del órgano, así como el respeto absoluto por el Derecho Internacional Humanitario.
  • Aprovechar el contexto de deslocalización y fragmentación de la producción mundial, para generar las capacidades nacionales en innovación y desarrollo que le permitan al país aprovechar la atracción de Inversión Extranjera Directa, y lograr una beneficiosa entrada y creación de diferentes encadenamientos productivos. Con esto, se buscará cortar con la tendencia de que la IED que se instala en territorio nacional funcione como enclave productivo, extrayendo valor, en vez de generar mayor valor agregado al país.
5. Derechos Humanos

Actualmente se viven momentos de verdadera crisis de los derechos humanos, múltiples gobiernos y demás entidades, parecen actuar de forma impune en la violacion de los derechos fundamentales de las personas, siendo recurrentes el asesinato de activistas ambientales, la usurpación de tierras campesinas e indígenas, la destrucción de ecosistemas, la transgresión de los derechos de las mujeres, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Ante este panorama el Frente Amplio reafirma su compromiso y su voluntad de ampliar los derechos humanos como fundamento de una política exterior que priorice el diálogo, el respeto y el estricto cumplimento de los derechos contemplados en la carta de las Naciones Unidas y demás tratados y acuerdos que busquen proteger y garantizar el bienestar de las personas y el ambiente.

  • Ejercer un liderazgo internacional coherente con la defensa de los derechos humanos, la erradicación del hambre en el mundo, el combate a toda forma de discriminación contraria a la dignidad humana, la promoción de la paz y la solución negociada de los conflictos internacionales con perspectiva de género.
  • Participar activamente y apoyar de manera decidida las negociaciones en la Organización de las Naciones Unidas para crear un tratado internacional que asegure la protección de los derechos humanos frente a las actividades de las corporaciones transnacionales y otras grandes empresas.
  • Fortalecer los mecanismos de cooperación y seguimiento en materia de respeto, protección, satisfacción y garantía de convenios internacionales que protejan los derechos de las mujeres, pueblos indígenas, niñez, personas jóvenes, los derechos de las personas migrantes, derechos de poblaciones LGBTIQ+ y los derechos laborales en general, de manera que coadyuven a que Costa Rica deje de ser “candil en la calle y oscuridad en la casa”.
  • Crear una red de monitoreo sobre los compromisos internacionales adquiridos por el país en materia de derechos humanos, con la participación de organizaciones defensoras de derechos humanos de la sociedad civil y personas defensoras de los derechos humanos.
  • Impulsar una política regional de acogida a las poblaciones migrantes que transitan por Centroamérica, que sea verdaderamente respetuosa de los derechos humanos y abogue por una responsabilidad colectiva de los Estados de la región.
  • Promover y defender los derechos humanos en la construcción de soluciones de paz y seguridad en situaciones de guerra y lucha armada. Esto con el objetivo de promover el diálogo y el respeto a los derechos humanos como elementos centrales en el tratamiento de dichos conflictos para su pronta y satisfactoria resolución. Evitando la permanencia de pérdidas humanas, ambientales y materiales, y el escalamiento de estos enfrentamientos.
6. Cambio Climático

La crisis ambiental y el cambio climático conforman los mayores retos globales que enfrenta el presente y futuro de la humanidad, dichas problemáticas afectan con un mayor impacto negativo a los países y comunidades del Sur Global y a las poblaciones históricamente marginalizadas. Por tanto, para el Frente Amplio resulta imperativo apoyar e impulsar una agenda verde que promueva la mitigación del cambio climático, la convivencia armoniosa y uso de los ecosistemas marítimos y terrestres, y que detenga la pérdida de la diversidad biológica.

  • Integrar a Costa Rica al movimiento mundial que exige el reconocimiento de la deuda ecológica de los países ricos hacia los pobres, ante el abuso histórico de nuestros recursos naturales.
  • Continuar promoviendo que se reconozca la vulnerabilidad climática de los Estados, para que, de manera global y coordinada, pueda hacerse frente a los desafíos de mitigación y adaptación, respetando el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas.
  • Fortalecer la presencia de Costa Rica en los espacios internacionales que inciden en la conservación y relación sostenible de la biodiversidad y los recursos marinos del planeta, sobre todo en aquellos que responsablemente hacen frente al Cambio Climático.
  • Promover y ejecutar la ratificación del Acuerdo de Escazú.
  • Promover mecanismos de diálogos directos entre el ministerio Relaciones Exteriores de Costa Rica y los países vecinos en casos de incidentes fronterizos de índole ambiental, tanto en las fronteras terrestres como marítimas, esto con el objetivo de establecer una constante y creciente responsabilidad ambiental en cuanto a la conservación del ambiente.